La diosa del océano Pretty Brooks está sujeta a un pacto que le prohíbe sentir atracción romántica y tener intimidad. Cuando empiezan a surgir sentimientos, aquellas reglas dejan de ser un deber lejano y se convierten en un conflicto personal. Sus decisiones enfrentan el afecto y la lealtad a las consecuencias que acarrea romper el pacto.