Kendra es enviada a casarse con Travis, de quien se cree que solo vivirá unos meses, y contra todo pronóstico lo ayuda a recuperarse. Él comienza a colmarla de protección y regalos. Pero las contradicciones le permiten descubrir que finge estar enfermo para mantenerla cerca, lo que pone en duda los cimientos del matrimonio.
Una beca completa en el MIT promete una salida del hogar de acogida, pero los tutores la sustituyen por unas supuestas prácticas y un presagio aterrador. Quien narra recuerda que el mismo acuerdo acabó en su muerte en una vida anterior. La aparente obediencia oculta ahora un plan para evitar ese desenlace.