Un aviso nocturno lleva a Sienna al sepulcro de su madre, que su marido Chase ha autorizado abrir para satisfacer la curiosidad de Lainey. La profanación duele especialmente porque su madre donó médula ósea para salvarlo. Su respuesta despectiva y la preocupación por otro paciente agravan la ruptura y obligan a Sienna a afrontar en qué se ha convertido su matrimonio.