Abandonada durante el parto, Heidi pierde a sus recién nacidos a manos de Brigette y sobrevive a un intento de quemarla viva. Cuatro años después vuelve con dos hijos, el rostro reconstruido y una identidad de cirujana de éxito. Su marido no la reconoce y le pide tratar a su abuelo, abriendo una oportunidad de afrontar el pasado.
Sarah, que acaba de ser madre, reconoce en un cuenco de caldo el inicio del plan que arruinó su vida anterior. Maria utilizó aquella aparente amabilidad para robarle a su bebé sano y borrar su identidad. Con otra oportunidad en ese mismo momento, Sarah se prepara para proteger a Thomas y desbaratar el engaño.