Tras cinco siglos de encierro, Rose, una segadora de almas, viaja entre mundos para recuperar los fragmentos del alma de un dios. Él no deja de buscarla, mientras otros intentan impedir que despierte. Su misión se mezcla con un afecto persistente y obstáculos distintos en cada mundo.
La princesa Ksara castiga a las almas pecadoras hasta que su padre le asigna una misión distinta: hacer que un hombre vivo concreto se vuelva malo. La tarea choca con su labor habitual y amenaza con hacerle perder su lugar en el mundo si fracasa. Ocultar su apariencia demoníaca es el primer paso hacia la vida humana.
Dejar un acuerdo de dependencia económica lleva a quien narra a conocer a tres hombres sobrenaturales: una estrella de cine híbrida, un demonio y un ángel. El antiguo protector revela entonces que es un hechicero inmortal y el padre de los tres. La ruptura que debía ser definitiva se enreda con una familia inesperada de identidades ocultas.
Lucia percibe algo más allá de la realidad antes de conocer al enigmático Damian. No sabe que es el Diablo, condenado a vagar por la Tierra. Al profundizar la relación, su identidad convierte el peligro que antes intuía en un conflicto emocional directo.