Molly May regresa con sus trillizos Alex, Ben y Claudia, seis años después del embarazo y el rechazo de su familia. Los niños identifican al director ejecutivo Sean Anderson como su padre y se acercan a él sin decírselo a su madre. A medida que crece el vínculo, le enseñan a conquistar a Molly, aunque ella sigue recelando de sus intentos.