Lauren ahorra durante cinco años para un futuro con Tray, hasta descubrir que él es un príncipe que vive la pobreza como una experiencia. Después de dejarlo, un encuentro con su jefe Dashiel Lewis cambia otra relación. En lugar del despido que espera, recibe una propuesta de matrimonio por contrato de tres años.
Un desconocido convierte un encuentro del que tiene lagunas de memoria en una exigencia de matrimonio, respaldada por amenazas legales y económicas. Hasta sus padres lo apoyan, mientras ella desconoce su identidad y sus motivos. Decidida a no obedecer sin más, empieza a poner a prueba los límites de su riqueza y control.